Los libros electrónicos cuestan 2 o 3 veces más si su comprador es una biblioteca

Julián Marquina | 22 JUL 15

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Cuando compras un libro en papel, lo compras para toda la vida. Es un bien físico que puede ser traspasado sin problemas y que durará tanto tiempo como tiempo dure el papel… y que tiende a ser bastante (según su uso).  No pasa lo mismo con los libros electrónicos (o servicio de libros electrónicos), los cuales compras con fecha de caducidad (tú caducidad o muerte, para ser más claro) y que también suelen (o tendrían que) ser duraderos en el tiempo.

Por lo general, se piensa que un libro electrónico tiende a deteriorarse menos que uno en papel con el paso de los años… pero me gustaría a mi ver dentro de 5 o 10 años cómo está un mismo título tanto en papel como en digital. ¿Seguirá el formato digital siendo válido o legible por los dispositivos de ese futuro cercano?…¿Seguiremos teniendo libro electrónico o entrará en un limbo digital que ocupará un espacio útil sin llegar a tener dispositivos que lo sepan leer (dispositivo inútiles)? Lo que está claro es que el libro en papel lo seguiremos leyendo.

Metiéndome ya en el tema de este post me gustaría hablar un poco sobre el tema de los precios de los libros electrónicos en las bibliotecas. ¿Sabías que un libro electrónico en perpetuidad para la biblioteca (vamos, como se compran los libros en papel) aumenta su precio entre un 200 y un 300%?… En cambio, si la compra es para determinado tiempo (año y medio / dos años) el precio del libro electrónico es el precio que puedes encontrar tú como comprador en cualquier gran plataforma de venta como Amazon, La Casa del Libro, el portal de la propia editorial… Por poner un ejemplo muy claro, mientras tú compras un libro electrónico por 10 euros para toda tu vida, una biblioteca lo compra también por 10 euros, pero para dos años. ¿Sabes ya hasta dónde quiero llegar, no?

Por poner algunos ejemplos reales de venta de libros electrónicos en España a bibliotecas. El libro más prestado en las bibliotecas españolas en 2014 fue El tiempo entre costuras, su PVP en formato electrónico es de 8,99 euros y 22 euros en formato papel. Si una biblioteca lo comprase en electrónico pagaría 9,99 euros por una licencia de entre 18 a 24 meses. El libro más vendido en lo que llevamos de 2015 es Bajo la misma estrella, su PVP en formato electrónico es de 6,99 euros y 16,95 euros en formato papel. Si una biblioteca lo comprase en electrónico pagaría 6,99 euros por una licencia de entre 18 a 24 meses. Y, un libro al azarLa isla de la infancia, su PVP en formato electrónico es de 11,99 euros y 22,90 euros en formato papel. Si una biblioteca lo comprase en electrónico pagaría 29,73 euros en perpetuidad y 9,91 euros por una licencia de 24 meses.

Vistos estos datos, y analizando el único libro del cual sé el precio en perpetuidad, veo que tampoco hay mucha diferencia entre lo que se paga por un libro en papel y que se puede deteriorar y un libro electrónico y que se supone que va a estar siempre bien. Eso sí, la diferencia radica en el precio del libro electrónico de venta al público y del libro electrónico de venta a bibliotecas. Vamos, que no es lo mismo que seas una persona que va a hacer un uso privativo y exclusivo del libro electrónico a ser una biblioteca que los va prestando a todo el mundo.

Las bibliotecas tienen que cambiar el chip de la perpetuidad

Me puse en contacto con las editoriales de los libros mencionados anteriormente (Planeta de Libros(Ediciones Temas de Hoy), Penguin Random House y Anagrama) el pasado 18 de junio y hasta la fecha no he tenido ninguna respuesta.

Las preguntas eran claras, simples y directas: precio a perpetuidad de la versión electrónica del libro para bibliotecas, precio de la versión en papel para bibliotecas, motivo de incremento de la versión electrónica con respecto a la versión electrónica de venta al público y cómo veían su negocio con las bibliotecas.

Sé que es un tema que no gusta hablar por parte de las editoriales, pero no hablar de él no significa que no exista y que no se pueda tratar y hacer conjeturas, las cuales pueden estar muy equivocadas por no tener una visión clara editorial.

Preguntado sobre este tema a Manuel Gil (consultor en el sector del libro) me comenta que el precio se suele incrementar entre un 100 y un 200% porque un libro en papel que se preste 10 o 12 veces en una biblioteca puede quedar inservible y esta se verá obligada a comprar un nuevo ejemplar. Un libro comprado a perpetuidad se puede prestar cientos de veces sin deteriorarse y no se comprará una segunda copia.

Por otra parte, Javier Celaya (socio-fundador de Dosdoce) me comenta que las editoriales y las bibliotecas tienen que asegurar su rentabilidad. Las bibliotecas no tienen que pensar en perpetuidad como con el papel en toda su colección. Algunos libros serán más necesarios (y utilizados) que otros y en función de esto elegir la licencia que más convenga. Bajo su buen criterio dice que las bibliotecas deben pensar en el tipo de licencia sin caducidad con X préstamos y que puedes consumir sin pensar en los años (este tipo de licencia disminuye el PVP del libro electrónico un 15% y no lo aumenta un 150 o 300%). También comenta que las bibliotecas no pueden no hacer nada y esperar a que todo cambie y se asiente, que el bibliotecario tienen que comprar de manera inteligente y que todo es negociar en un mundo donde tanto las bibliotecas como las editoriales están descubriendo y aprendiendo. La centralización de los presupuestos de las bibliotecas hará que las bibliotecas tengan mejores precios y será la fuerza de las bibliotecas en el mundo editorial.

También está la idea de que la venta de un libro electrónico a una biblioteca hace que se pierdan una gran cantidad de potenciales clientes. Vamos, la idea de siempre que se tiene de que la biblioteca quita clientes a las editoriales… ya sean libros electrónicos o en papel. Sin duda que una “buena forma” de cobrar las no ventas de libros es incrementar el precio a las bibliotecas… sin llegar a pensar las editoriales en la promoción y difusión que se le da a determinados libros desde las mismas. Las bibliotecas hacen que las personas hablen de libros, que tengan visibilidad, cosa que no sería posible (o más difícil, aunque con dinero, marketing y publicidad todo es posible) si esos libros únicamente estuviesen en venta para personas individuales.

Canadian Public Libraries for Fair Ebook Pricing

Desde las Bibliotecas Públicas de Canadá han creado la coalición Canadian Public Libraries for Fair Ebook Pricing y cuyo objetivo es crear conciencia sobre la cuestión de los precios de los libros electrónicos. Comentan que la imposición de precios injustificadamente altos crea una barrera entre las personas y los libros que les gustan. Que les es imposible tener una buena colección y están condicionados a tener un menor número de títulos y de copias para sus lectores.

Dicen que en algunos casos las grandes editoriales cobran entre 3 y 5 veces más por los libros electrónicos a las bibliotecas. La siguiente imagen muestra como un libro electrónico multiplica su precio de venta al público por 7 al ser vendido a una biblioteca.

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Para terminar…

Pues la verdad es que no sé qué decir. Me pongo en la piel de las bibliotecas y lo veo como un total despropósito… pero me pongo en la piel de las editoriales y veo razonable (en parte) ese incremento del precio (aunque en algunos casos se les ha ido de la mano). Aunque si me tengo que decantar por ponerme en la piel de alguien siempre será en la piel de las bibliotecas.

Ahora bien, ¿las bibliotecas deben apostar en este momento (ahora, no digo en un futuro) por la compra de libros electrónicos en perpetuidad o es mejor esperar a tiempos mejores y llegar a acuerdos justos / tipos de licencias entre editoriales y bibliotecas?

Basta con recordar que el préstamo en papel sigue siendo la estrella de las bibliotecas, mientras el préstamo digital crece lentamente. Por otro lado está el tema de ofertar títulos electrónicos únicamente desde las bibliotecas puede que haga que gran parte de usuarios no tenga acceso a ellos por no tener dispositivos que sean capaz de leerlos. Sería aumentar una brecha de acceso a contenidos cuando está la facilidad del papel y su gestión.

Está claro que el futuro es digital y que toda la sociedad tiende a ese futuro… pero en cuestiones de lectura los usuarios siguen prefiriendo el papel así que para qué complicarnos ahora con esto cuando una fácil solución es tantear los títulos para ver cómo funcionan en el tiempo y comprar libros electrónicos a través de licencias con / sin caducidad. [Que no quita que se compre a perpetuidad aquellos títulos que una biblioteca quiera tener para siempre, se utilicen o no se utilicen]

Aunque también es cierto que los principios de todo, de cualquier servicio o producto, son difíciles, complicados y para asentar las bases del futuro… y las bibliotecas no deben quedarse al margen.

Resumiendo: La biblioteca no tiene que pensar en acumular libros electrónicos, sino en ofrecer los libros electrónicos que vayan a ser utilizados por sus usuarios. La mejor solución es no comprar en perpetuidad todo (en un principio) y pensar en otros tipos de licencias.

Imagen superior cortesía de Shutterstock

Nota tomada de sitio web Julián Marquina

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