Archivo de la etiqueta: Alejandro Zenker

Expo Venta de Encuadernación y Caligrafía 2016

14.08.16 | Publicación tomada del FB del Alejandro Zenker

 

Regresamos muy contentos de la Expo Venta de Encuadernación y Caligrafía, donde saludamos a muchísimos amigos muy queridos del medio. Llevamos cien paletas heladas de regalo para refrescarlos y volaron de inmediato porque hacía mucho calor. Es maravilloso ver la labor de todos estos jóvenes artesanos. Admiramos libretas maravillosamente encuadernadas en piel y en papeles pintados a mano, herramientas de encuadernación, entre las que destacan las que fabrica Alan Tarsia, plegadoras de hueso, metal y teflón, martillos, cuchillas, tijeras, cabezada, aretes y collares con minilibros, en fin, fue un paraíso para los amantes del libro y del papel. Noemí compró las cosas que le hacían falta para las libretas que está encuadernando con pasión tras haber participado ya en dos talleres que ha impartido Germán Sánchez en Ediciones del Ermitaño. Hablé largo con Martín Farfán, que me invitó a visitar su taller, y también con Antonio Guerra, con quien quiero hacer unos libros de artista y con Leonardo, que me presentó a sus papás. A Raúl Díaz le compré una litografía de un taller de encuadernación artesanal que me recordó mi niñez. En fin, imposible mencionarlos a todos, pero en las fotos y en el video podrán conocerlos. Grandes amigos, enormes seres humanos que queremos y admiramos y de los que Noemí y yo estamos muy orgullosos.

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Retrospectiva tipográfica y nuevas tecnologías en el quehacer editorial

Conferencia Tipografilia 09 / Septiembre 2015 por Alejandro Zenker.

  1. En el principio no había congresos sobre tipografía, y el amante de esta disciplina vagaba solo mientras reinaba la obscuridad

Le ofrecí a Paco intentar una retrospectiva tipográfica en esta época de transición tecnológica con particular enfoque en el quehacer editorial y, para hacerlo, he escogido la narración de mi experiencia personal, pues creo que puede ejemplificar lo que hemos estado viviendo y la vertiginosidad de los cambios que a veces parecieran imperceptibles.

 Pertenezco a una generación privilegiada —aunque quizá cada una lo ha sido a su manera—. A lo que me refiero es a que me ha tocado vivir épocas de transición en distintos ámbitos de mis competencias profesionales y abrirme paso en terrenos nuevos y complejos. Como traductor, impulsé no sólo la creación de la primera asociación de traductores en México, la ATP, sino que también diseñé las primeras licenciaturas en traducción e interpretación en el país. Fue una época apasionante, posterior a la segunda Guerra Mundial, cuando empezaron a surgir las asociaciones de traductores en el mundo y los intentos de convertir el oficio en profesión. Una situación similar enfrenté en el terreno de la edición, ya que en el país no había carreras que abordaran el quehacer editorial, de tal suerte que, en los años ochenta, organicé con otros colegas los primeros seminarios para la formación de editores, lo que puso de manifiesto el gran vacío imperante en materia de sistematización del conocimiento para su transmisión curricular. Yo estaba en esos entonces más centrado en los temas de la didáctica de la traducción, pero el quehacer editorial me había llamado la atención toda mi vida, pues mi padre fue encuadernador y nací y crecí entre libros, libreros, editores y demás fauna a su alrededor.

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El libro y las librerías en la ruta de las nuevas tecnologías…

Nuevas opciones para la transformación del librero en editor

Por Alejandro Zenker

Las nuevas tecnologías han transformado el mundo del libro y están incidiendo notablemente en los hábitos de lectura. Las librerías han ido perdiendo terreno en medio de una población cuyos hábitos de lectura no mejoran pese a los esfuerzos que se despliegan, y que a todas luces son insuficientes o inadecuados. Sin embargo, las librerías podrían encontrar en las nuevas tecnologías aliados importantes y oportunidades insospechadas. No sólo porque pueden incorporarlas como una opción más en sus locales, sino porque las nuevas tecnologías abren al librero, que puede convertir su librería en un centro cultural, la posibilidad de convertirse en editor que satisfaga las necesidades lectoras de su comunidad y promueva el ejercicio de la escritura.

Hasta ahora he abordado el tema sobre el libro y las nuevas tecnologías ante un público preponderantemente editor. Si hoy me atrevo a hacerlo ante un público constituido por libreros es porque creo que es importante comprender de qué manera poco a poco las nuevas tecnologías van afectando toda la cadena que lleva la palabra del autor al lector. Como muchos de ustedes veo con fascinación los libros. Las paredes de mi casa, de mi oficina, están cubiertas por libros. Mi padre fue encuadernador, nacido en el siglo antepasado, ávido lector y restaurador de libros. Yo crecí entre pliegos que eran cosidos a mano, rodeado de piel, keratol, cartón, de las guardas entintadas a mano, viendo cómo disponían el nervio en el lomo del libro encuadernado a media piel, del olor a pegamentos con nombre alburero, como la cola blanca, la cola negra y el engrudo. En fin, en un mundo que ha ido desapareciendo poco a poco. Quizás es la misma nostalgia de algún lector hipotético que tuvo oportunidad de ver la transición entre los miles de rollos de la biblioteca de Alejandría y los libros de Gutenberg, de quien vivió la transición entre la lectura en voz alta y su evolución hacia la lectura en silencio, de quién usó una máquina de escribir Remington y descubre que hoy, si no entrega uno un archivo electrónico, no hay quien lo pele. Pero no se trata esto de un ejercicio nostálgico, sino de un esfuerzo por comprender la realidad rápidamente cambiante en la que estamos inmersos, y cuya asimilación puede significar la diferencia entre seguir siendo lo que somos, o cambiar de oficio.

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Primer Aniversario de la Librería del Ermitaño

Por Alejandro Zenker | 25 agosto 2015

Acompáñanos este 29 de agosto a festejar el Primer Aniversario de la Librería del Ermitaño, librería de barrio, independiente, impulsada por nuestra casa editorial, con ya más de treinta años de trayectoria tanto editora como librera.

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La Librería del Ermitaño es una nueva apuesta de Solar/Ediciones del Ermitaño para la creación de nuevos paradigmas para hacer llegar libros y cultura a la población. Se trata de la creación de un modelo de librería de barrio sustentable, encapsulable y replicable que busca romper la aparente fatalidad a la que se enfrentan quienes hoy en día seguimos empeñados en llevar el libro y la lectura a los lectores y a incentivar a acercarse a ella a quienes aún no lo son.

El ejercicio librero de Ediciones del Ermitaño, empresa fundada en 1984 que, a la postre, se fusionó con Solar, Servicios Editoriales, tiene una larga trayectoria. Fuera del ámbito de quienes ejercemos la edición independiente, cualquiera podría suponer que hoy habría que entender por «librería» un espacio abierto en el sentido tradicional del concepto. Sin embargo, las librerías tradicionales han ido cerrando, o al menos reduciendo sus espacios a lo largo de los años, destinándolos comprensiblemente a los catálogos más vendibles, comerciales. Vivimos, o sufrimos, lo que hemos llamado la bibliopobreza librera que, junto con las grandes editoriales, apostaba a los bestsellers, lo que dio lugar a lo que hemos llamado «bestsellerización» del mercado.

Ediciones del Ermitaño, por el contrario, apostó desde 1994 a la bibliodiversidad con la creación de un catálogo creciente —basado inicialmente en el uso de las nuevas tecnologías de esos entonces que permitían la publicación de libros en tirajes cortos haciendo uso de la impresión digital— que ha buscado generar nuevas opciones para los lectores. Al ser una editorial especializada en literatura, su catálogo no envejece con la rapidez con que lo hacen otros géneros, lo que lo hace teóricamente perenne. Sin embargo, si el mercado, si las librerías tradicionalmente están enfocadas a nuevos lanzamientos, a novedades, ¿qué haces con tus «longsellers», es decir, con prácticamente todo tu catálogo? La respuesta de los editores independientes ha sido buscar otras formas de comercializar los libros. No pocos son los que salen a la calle a leer en voz alta sus libros, a ofrecerlos a los transeúntes casuales. Menos los que, sin renunciar a buscar espacios en las librerías, vamos a ferias y nos lanzamos a la búsqueda de lectores haciendo uso de cuanto recurso encontramos, incluyendo las redes sociales.

Ediciones del Ermitaño ha hecho todo eso y más. Desde 1995 nos convertimos en una librería que ofrecía todo su catálogo en nuestras mismas oficinas. Conforme avanzaron las tecnologías, subimos nuestro catálogo a Internet y exploramos el binomio librería física, librería virtual. Pero no fue sino hasta 2014 que pudimos transformar nuestra página web en una librería virtual en la que se puede adquirir en línea todo nuestro catálogo vivo.

Sin embargo, lo que deseábamos era encontrar la manera de ofrecer también los catálogos de muchas otras editoriales independientes. Ya desde hace unos diez años estuvimos en conversaciones con miras a crear una librería que pudiera ofrecer nuestros catálogos. Los obstáculos financieros nos impidieron concretar el proyecto. Sin embargo, a lo largo de estos años, y particularmente a raíz de las discusiones que sostuvimos en el marco del grupo la Tertulia Editorial, profundizamos en el análisis del problema de la distribución y venta en nuestro país. Sabrosas discusiones que sostuvimos con libreros amigos, particularmente de Librerías Gandhi, nos llevaron a concebir nuevas posibilidades.

Porque partíamos ya de la fatalidad: las librerías estaban condenadas a desaparecer ante el surgimiento de opciones apabullantes, como Amazon. Pero nos encontramos en una época de transición, en la que aún predominan tanto los lectores predigitales como los inmigrantes digitales y en la que aún muchos de éstos jóvenes lectores alternan entre el soporte papel y el electrónico. ¿Habría lugar para propuestas alternativas?

Si Ediciones del Ermitaño ha sido a lo largo de dos tercios de su vida editor-librero—librero-editor, ¿qué nos faltaba explorar?

Vincular todos los elementos propios de esta época de transición.

Sacar la librería de nuestras instalaciones y abrirnos a catálogos de otras editoriales afines.

Lanzarnos a una nueva aventura reimaginando, reinventando el concepto: La Librería del Ermitaño.

Es decir, después de casi veinte años de labor librera independiente, en que exploramos todas las alternativas existentes, aterrizamos un proyecto de librería de barrio con miras a fortalecer el quehacer librero en toda la República.

Somos parte de la Alianza Internacional de Editores Independientes (AIEI) y, por tanto, de la RedH (Red Hispanohablante). Bregamos por la libertad de expresión y por la Bibliodiversidad. Y compartimos con todos ustedes la dicha de este primer aniversario de nuestra primera librería abierta al público. Librería independiente, librería de barrio, Librería del Ermitaño.

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Gustavo Sainz (+)

3 de julio 2015 | Por Benjamin Ayala González

La pérdida de Gustavo Sainz no empezó el día de su muerte (ocurrida el viernes pasado, pero dada hoy a conocer en México por El Universal, citando el Herald Times de Bloomington, ciudad donde dio clases por 19 años, en la Universidad de Indiana). Esa pérdida, en vida, ocurrió cuando fue obligado a desterrarse, al auto exilio, por el episodio de la «gran puta», la cougar (no «primera dama») que originó el Cervantino, y la correspondiente crónica que fuese publicada en la revista de Bellas Artes, de donde fue fulminantemente despedido por J.J. Bremer y el mismísimo Sansho Montenegro.

La partida de Gustavo Sainz trasciende la estrechez de la apreciación de su obra por parte de la crítica, que desde mi punto de vista, nunca superó a la erudición de Gustavo. Una erudición no sólo documentadísima, de lector crítico, de literato en el sentido clásico, sino de visionario, descubridor, open minded. No sólo fue un gran lector, sino un gran editor, un formador de escritores y un excelente consejero-amigo. Y si Obsesivos días circulares, Compadre Lobo y La princesa del Palacio de Hierro aparecen como sus grandes novelas, Gazapo es Gazapo y tengo la primer edición aquí, entre mis tesoros, con un Menelao jocosísimo.

Sus libros largamente descatalogados, constantemente embodegados, no merecían tal suerte. Y le buscó por todos lados para que se reeditaran, algo que afortunadamente ocurrió en sus años finales gracias a los buenos oficios de Alejandro Zenker y Ediciones El Ermitaño. Ojalá se lean nuevamente con asiduidad. Antes de pasar a los fuegos de artificio y el copiadero de Bukowski, sería bueno que se releyera una pluma disciplinada y propositiva, desprejuiciada y fina como la de Sainz.

Conviví con él muchas veces, por fortuna; pude editarle una novela a cuatro manos: «A rienda suelta» con Alma Lilia Joyner Vázquez, que han leído muchísimos de mis alumnos de Bellas Artes y de Chicago. La vez que asistió como padrino de mi Feria del Libro Mexicano y Latino en Chicago en 2008 (14 al 17 de mayo), llegó con su novia Laura en tren desde Bloomington y aceptó gustosísimo que le regaláramos libros que él mismo escogió ad libitum, como debía ser, unas 30 «joyitas», como les llamó. Aquí pongo unas fotos rodeado de jovencitas ardientes, como esa novela, a quienes tenía extasiadas en su lectura, y de su participación en la Feria, en la Universidad de Illinois en Chicago.

Platicamos muchísimo de blues (aparece en las fotos con José Luis García Ledesma de Follaje Blues Band, con quien también presentamos en esa feria «El camino triste de una música: El blues en México y otros textos de blues»); de jazz, de música clásica, y claro, de su queridísimo amigo Pepe (José Agustín), otro de mis padrinos (quien escribió el prólogo de mi primer libro y de ese libro de blues también), y que lidera el linaje de la exquisitez roquero-literaria a la que sé que pertenecemos con Andrés RamírezJesus Ramirez-Bermudez, y el inatrapable Bill Blaky.

Con Sainz, en sus visitas a México en las que estuvo presente la editora Orfa Alarcón platicamos de Revueltas, Arreola, Benítez, Fuentes, Elena Garro, Inés Arredondo, obviamente del cerrojo que Paz le impuso. Sin chismes, como era él, conciso, preciso y macizo. Aunque el proyecto de reeditar todas sus novelas no pudo concretarse con nosotros (Ediciones La Cuadrilla de la Langosta –salvo “A rienda suelta”), afortunada y dignamente sí con Alejandro Zenker. Y pese a que lo estuve buscando muchísimo (para asistir a LéaLA 2015 como autor invitado por la CDMX), ya no pude volverme a reunir con él jamás, algo que lamento muchísimo. No lo encontré por ningún lado…

Si bien Coahuila ha sido un estado de gobernadores corruptísimos, su biblioteca de más de 75 mil libros, 15 mil películas de arte y 30 pinturas, generosamente donadas en vida por Sainz a ese estado, no pudo ser albergada en ningún lugar («por falta de recursos»), y seguramente en Bloomington habrá que visitarla.

Gracias, Gustavo Sainz. Sí, ahí están tus libros, pero le hiciste falta a este país por mucho tiempo…

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Esta entrada fue originalmente publicada en el muro de Facebook de Benjamin Ayala González.

 

 

 

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Alejandro Zenker sobre Gustavo Sainz

En estos días posteriores a que se diera a conocer la muerte de Gustavo Sainz han fluido los testimonios de quienes lo trataron en sus épocas de gloria, antes de que él se fuera a vivir a Estados Unidos. Lo que muy pocos conocen son los pormenores de su vida personal, académica y literaria posterior. Algunos tuvimos el privilegio de convivir con él en mayor o menor medida en esa época en que ya radicaba en Indiana. En mi caso, fue hace unos quince años que me reencontré con él en la FIL de Guadalajara.

Cuando Gustavo impulsó no sólo su obra novelística innovadora por la que es tan conocido, sino infinidad de proyectos de gran envergadura, México era otro. De ese Gustavo en ese otro México nos han escrito ya Josefina Estrada, Benjamín Anaya, René Avilés, Raúl Godinez y otros, aunque no tantos como deberían. Los que conocimos sus tiempos cercanos, los últimos años, hemos callado. Quizás porque esa cercanía hace que lo veamos como alguien que siempre estuvo y que nunca debería faltar, o porque ver sus fotos, pensar su presencia, nos hace recordar su inimaginable ausencia.

az gustavo sainz

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Librería sin logo

Encuesta Librerías México 2014

No es un gran secreto: el sector librero sufre, a nivel internacional, una profunda crisis derivada de múltiples factores propios de nuestra compleja época de transición y México no ha escapado a esa lógica. Aunque algunos plantean que la desaparición de las librerías es inevitable, nosotros creemos que lo que urge es adecuar el modelo de negocio a las nuevas circunstancias, que si bien plantean riesgos, también abren muchas oportunidades.

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es mejor no leer

Ediciones del Ermitaño, veintinueve años después

Ediciones del Ermitaño nació en 1984 –casi a la par de Solar Editores– y desde nuestro primer libro, «Tepalcates» de Felipe Garrido, el objetivo siempre ha sido enriquecer y contribuir al panorama literario de nuestro país. Desde hace veintinueve años hemos trabajado para mejorar nuestra apuesta cultural.

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