Archivo de la etiqueta: Librería del Ermitaño

el-marques-deco-biblioteca-nacional-1

Alberto Manguel es el nuevo director de la Biblioteca Nacional

Redacción La Nación | 18 de diciembre 2015

El escritor argentino, que vive en el exterior desde los años 70, reemplazará a partir de julio a Horacio González; su obra, entre la que se destacaUna historia de la lectura, fue traducida a 30 idiomas

El escritor Alberto Manguel será el director de la Biblioteca Nacional en reemplazo de Horacio González, anunció el ministro de Cultura, Pablo Avelluto, en un comunicado oficial. Nacido en Buenos Aires, en 1948, Manguel reside actualmente en Nueva York. Por compromisos profesionales asumirá el cargo en julio próximo. Al frente de la Biblioteca Nacional, Manguel encabezará una nueva gestión “marcada por la inclusión, la innovación y la federalización de las políticas de la entidad”.

Sigue leyendo

Le divan

Los libros en París, después de los atentados

Lo que se reproduce a continuación, es un artículo firmado por Violaine Morin, aparecido en el diario Le Monde, de Francia, del día 18 de diciembre del corriente año. Forma parte de un dossier dedicado al papel que juegan los libros en la actualidad y a la forma en que mitigan nuestros problemas. Según la bajada, «La lectura ayuda a curar nuestras tristezas, a reparar los traumatismos. Muchos están convencidos de esto, al tal punto que, en Gran Bretaña, se apuesta a la ‘biblioterapia’».

El libro, ese remedio soberano

Desde los atentados del 13 de noviembre, los franceses salen menos. Los comercios lo sufren, incluidas las librerías. Según el instituto de estudios GfK, el mercado del libro conoció de inmediato una baja sensible. En el mes de noviembre, la cantidad de libros vendidos y las ganancias del sector bajaron así el 6%.

Sin embargo, los libreros plantean para el período un cuadro más matizado; la frecuentación, efectivamente, ha disminuido, pero las ventas crecieron para los libros sobre el Islam, el Medio Oriente y la radicalización. En las librerías de París, pero también en Coiffard, de Nantes, en Mollat, de Burdeos, o incluso en Square, de Grenoble, se venden muchos ejemplares de la última obra de Jean-Pierre Filiu, Les Arabes, leur destin et le notre (La Découverte, 2015). «Como después del 7 de enero, dicen los libreros interrogados, los lectores piden principalmente Le Piege Daech, de Pierre-Jean Luizard (La Découverte, 2015), así como los trabajos de Gilles Kepel, el politólogo especialista en el Islam, o los de la antropóloga Dounia Bouzar».

En Divan, una librería del distrito 15 de Paris, Philippe Touron cuenta el día posterior a los atentados: «La gente estaba aturdida. Las personas querían hablar, en un espacio donde sabían que iban a encontrar la posibilidad de reflexión».  Un entusiasmo ligado, según Touron, al «valor-refugio» que constituye el libro, pero también al espacio de la librería, un lugar al que «se entra, se recorre, en el que se discute, rodeado de objetos que, para nosotros, crean sentido».

Sigue leyendo

eterna

Una librería transformada en centro de cultura y ebullición

Por Diego Erlan | 21-12-15

  • Cumple diez años Eterna Cadencia.Ubicada en Palermo, fue fundada por Pablo Braun, que a partir de ella creó una editorial y un festival literario.

No es sencillo abrir una librería. Ni una editorial. Ni armar (todos los años) un festival de literatura. Mucho menos sencillo es que un proyecto con esos objetivos y esas dimensiones pueda sostenerse en el tiempo. Y sin embargo, Pablo Braun lo consiguió. Desde una vieja casona de Palermo, Eterna Cadencia logró convertirse en una especie de madre nodriza de proyectos relacionados con el libro y la difusión de la lectura. Ayer la librería cumplió diez años y lo festejó del único modo que puede festejarse: con escritores que, en el lugar de libreros, recomendaran libros. Allí estaban, en Honduras 5582, Miguel Vitagliano, Claudia Piñeiro, Jorge Consiglio y Julián López. Después llegaron más invitados: Gabriela Adamo, Jorge Lafforgue, Virginia Cosin, Rep, Gabriela Cabezón Cámara y Yaki Setton, entre otros. La torta, decorada con el logo de la librería y ejemplares de libros en miniatura, parecía obra de Buddy Valastro, el pastelero del programa Cake Boss. Y el encargado de cortar la torta, desde luego, fue Pablo Braun.

Sigue leyendo

1

Hugo Gutiérrez Vega y la persona del poeta

El problema de la “tonalidad” aquejó durante mucho tiempo a los poetas mexicanos modernos, acaso desde que, a principios del siglo XX, el dominicano Pedro Henríquez Ureña dictaminó que, dado el toque crespuscular que en ella dominaba, la poesía mexicana tendría que definirse como una “poesía de tonos suaves, de emociones discretas.” El suyo sería, en todo momento, un modesto tono menor al que le vendrían bien el color gris y las atmósferas melancólicas. Aunque es cierto que la preponderancia, primero de Pellicer, “el poeta del sol”, y luego de Paz en la cultura mexicana de los últimos cincuenta años parecería haber vuelto obsoleta la idea de Henríquez Ureña, de tarde en tarde el asunto del “tono menor” dizque característico de nuestros bardos parece regresar por sus fueros. Un poema de Hugo Gutiérrez Vega en el que este “contesta” una observación de su amigo el editor y también poeta Alí Chumacero, que lo instaba a incorporar en sus versos un “tono mayor”, podría servir de ejemplo para ilustrar este intermitente retorno. Escribiendo desde la “sombra sarcástica”, y rodeado como lo está de seres “coludos, cornudos y variopintos”, a pesar de que intenta aclararse la garganta, Gutiérrez Vega confiesa que no alcanza a lograrlo: “Lo intento y se me cae,/ me gana la risa/ y la autocompasión lo gana todo,/ pues es una oronda señora/ de narices violáceas/ y enorme culo morado.” Este escarnio del pretendido tono mayorimpone, tal como se ve, un exabrupto, una “salida de tono” que me parece más que sintomática. En efecto, ¿cómo sabe el poeta que la señora gorda del tono mayortiene un enorme culo morado, que acaso no es sólo poco atractivo, sino repugnante? ¿O es que la susodicha se pasea “en cueros” delante del poeta y deja que éste la inspeccione? El exabrupto me interesa porque saca a la luz un rasgo de veracidad que estriba en lo siguiente: no hay “compasión” ante el objeto externo, en este caso un objeto denigrado; lo que hay es autocompasión, lo que quiere decir que también el poeta mismo se encuentra inmerso en el ridículo.

Sigue leyendo

AZ-en-Tipografilia-09

Retrospectiva tipográfica y nuevas tecnologías en el quehacer editorial

Conferencia Tipografilia 09 / Septiembre 2015 por Alejandro Zenker.

  1. En el principio no había congresos sobre tipografía, y el amante de esta disciplina vagaba solo mientras reinaba la obscuridad

Le ofrecí a Paco intentar una retrospectiva tipográfica en esta época de transición tecnológica con particular enfoque en el quehacer editorial y, para hacerlo, he escogido la narración de mi experiencia personal, pues creo que puede ejemplificar lo que hemos estado viviendo y la vertiginosidad de los cambios que a veces parecieran imperceptibles.

 Pertenezco a una generación privilegiada —aunque quizá cada una lo ha sido a su manera—. A lo que me refiero es a que me ha tocado vivir épocas de transición en distintos ámbitos de mis competencias profesionales y abrirme paso en terrenos nuevos y complejos. Como traductor, impulsé no sólo la creación de la primera asociación de traductores en México, la ATP, sino que también diseñé las primeras licenciaturas en traducción e interpretación en el país. Fue una época apasionante, posterior a la segunda Guerra Mundial, cuando empezaron a surgir las asociaciones de traductores en el mundo y los intentos de convertir el oficio en profesión. Una situación similar enfrenté en el terreno de la edición, ya que en el país no había carreras que abordaran el quehacer editorial, de tal suerte que, en los años ochenta, organicé con otros colegas los primeros seminarios para la formación de editores, lo que puso de manifiesto el gran vacío imperante en materia de sistematización del conocimiento para su transmisión curricular. Yo estaba en esos entonces más centrado en los temas de la didáctica de la traducción, pero el quehacer editorial me había llamado la atención toda mi vida, pues mi padre fue encuadernador y nací y crecí entre libros, libreros, editores y demás fauna a su alrededor.

Sigue leyendo

El libro y las librerías en la ruta de las nuevas tecnologías…

Nuevas opciones para la transformación del librero en editor

Por Alejandro Zenker

Las nuevas tecnologías han transformado el mundo del libro y están incidiendo notablemente en los hábitos de lectura. Las librerías han ido perdiendo terreno en medio de una población cuyos hábitos de lectura no mejoran pese a los esfuerzos que se despliegan, y que a todas luces son insuficientes o inadecuados. Sin embargo, las librerías podrían encontrar en las nuevas tecnologías aliados importantes y oportunidades insospechadas. No sólo porque pueden incorporarlas como una opción más en sus locales, sino porque las nuevas tecnologías abren al librero, que puede convertir su librería en un centro cultural, la posibilidad de convertirse en editor que satisfaga las necesidades lectoras de su comunidad y promueva el ejercicio de la escritura.

Hasta ahora he abordado el tema sobre el libro y las nuevas tecnologías ante un público preponderantemente editor. Si hoy me atrevo a hacerlo ante un público constituido por libreros es porque creo que es importante comprender de qué manera poco a poco las nuevas tecnologías van afectando toda la cadena que lleva la palabra del autor al lector. Como muchos de ustedes veo con fascinación los libros. Las paredes de mi casa, de mi oficina, están cubiertas por libros. Mi padre fue encuadernador, nacido en el siglo antepasado, ávido lector y restaurador de libros. Yo crecí entre pliegos que eran cosidos a mano, rodeado de piel, keratol, cartón, de las guardas entintadas a mano, viendo cómo disponían el nervio en el lomo del libro encuadernado a media piel, del olor a pegamentos con nombre alburero, como la cola blanca, la cola negra y el engrudo. En fin, en un mundo que ha ido desapareciendo poco a poco. Quizás es la misma nostalgia de algún lector hipotético que tuvo oportunidad de ver la transición entre los miles de rollos de la biblioteca de Alejandría y los libros de Gutenberg, de quien vivió la transición entre la lectura en voz alta y su evolución hacia la lectura en silencio, de quién usó una máquina de escribir Remington y descubre que hoy, si no entrega uno un archivo electrónico, no hay quien lo pele. Pero no se trata esto de un ejercicio nostálgico, sino de un esfuerzo por comprender la realidad rápidamente cambiante en la que estamos inmersos, y cuya asimilación puede significar la diferencia entre seguir siendo lo que somos, o cambiar de oficio.

Sigue leyendo

ortega

Crean al libro arte y oficio

Yanireth Israde | 28 septiembre 2015

Estos libros pueden leerse sin abrirlos. «Míreles el cuerpo: la encuadernación es elocuente», describe Rodrigo Ortega, dispuesto a demorarse en tapas, lomos, relieves u ornamentos para explorarlos con dedicación de arqueólogo.

«Los libros con encuadernación estilo románico eran tremendamente fuertes, casi impenetrables. No abrían más de 45 o 50 grados, acordes con las reservas para la lectura que regían entonces», ejemplifica al retroceder 10 siglos en su taller de la Colonia Álamos.

Sigue leyendo

libreria 1 aniversario

Primer Aniversario de la Librería del Ermitaño

Por Alejandro Zenker | 25 agosto 2015

Acompáñanos este 29 de agosto a festejar el Primer Aniversario de la Librería del Ermitaño, librería de barrio, independiente, impulsada por nuestra casa editorial, con ya más de treinta años de trayectoria tanto editora como librera.

cartel1

La Librería del Ermitaño es una nueva apuesta de Solar/Ediciones del Ermitaño para la creación de nuevos paradigmas para hacer llegar libros y cultura a la población. Se trata de la creación de un modelo de librería de barrio sustentable, encapsulable y replicable que busca romper la aparente fatalidad a la que se enfrentan quienes hoy en día seguimos empeñados en llevar el libro y la lectura a los lectores y a incentivar a acercarse a ella a quienes aún no lo son.

El ejercicio librero de Ediciones del Ermitaño, empresa fundada en 1984 que, a la postre, se fusionó con Solar, Servicios Editoriales, tiene una larga trayectoria. Fuera del ámbito de quienes ejercemos la edición independiente, cualquiera podría suponer que hoy habría que entender por «librería» un espacio abierto en el sentido tradicional del concepto. Sin embargo, las librerías tradicionales han ido cerrando, o al menos reduciendo sus espacios a lo largo de los años, destinándolos comprensiblemente a los catálogos más vendibles, comerciales. Vivimos, o sufrimos, lo que hemos llamado la bibliopobreza librera que, junto con las grandes editoriales, apostaba a los bestsellers, lo que dio lugar a lo que hemos llamado «bestsellerización» del mercado.

Ediciones del Ermitaño, por el contrario, apostó desde 1994 a la bibliodiversidad con la creación de un catálogo creciente —basado inicialmente en el uso de las nuevas tecnologías de esos entonces que permitían la publicación de libros en tirajes cortos haciendo uso de la impresión digital— que ha buscado generar nuevas opciones para los lectores. Al ser una editorial especializada en literatura, su catálogo no envejece con la rapidez con que lo hacen otros géneros, lo que lo hace teóricamente perenne. Sin embargo, si el mercado, si las librerías tradicionalmente están enfocadas a nuevos lanzamientos, a novedades, ¿qué haces con tus «longsellers», es decir, con prácticamente todo tu catálogo? La respuesta de los editores independientes ha sido buscar otras formas de comercializar los libros. No pocos son los que salen a la calle a leer en voz alta sus libros, a ofrecerlos a los transeúntes casuales. Menos los que, sin renunciar a buscar espacios en las librerías, vamos a ferias y nos lanzamos a la búsqueda de lectores haciendo uso de cuanto recurso encontramos, incluyendo las redes sociales.

Ediciones del Ermitaño ha hecho todo eso y más. Desde 1995 nos convertimos en una librería que ofrecía todo su catálogo en nuestras mismas oficinas. Conforme avanzaron las tecnologías, subimos nuestro catálogo a Internet y exploramos el binomio librería física, librería virtual. Pero no fue sino hasta 2014 que pudimos transformar nuestra página web en una librería virtual en la que se puede adquirir en línea todo nuestro catálogo vivo.

Sin embargo, lo que deseábamos era encontrar la manera de ofrecer también los catálogos de muchas otras editoriales independientes. Ya desde hace unos diez años estuvimos en conversaciones con miras a crear una librería que pudiera ofrecer nuestros catálogos. Los obstáculos financieros nos impidieron concretar el proyecto. Sin embargo, a lo largo de estos años, y particularmente a raíz de las discusiones que sostuvimos en el marco del grupo la Tertulia Editorial, profundizamos en el análisis del problema de la distribución y venta en nuestro país. Sabrosas discusiones que sostuvimos con libreros amigos, particularmente de Librerías Gandhi, nos llevaron a concebir nuevas posibilidades.

Porque partíamos ya de la fatalidad: las librerías estaban condenadas a desaparecer ante el surgimiento de opciones apabullantes, como Amazon. Pero nos encontramos en una época de transición, en la que aún predominan tanto los lectores predigitales como los inmigrantes digitales y en la que aún muchos de éstos jóvenes lectores alternan entre el soporte papel y el electrónico. ¿Habría lugar para propuestas alternativas?

Si Ediciones del Ermitaño ha sido a lo largo de dos tercios de su vida editor-librero—librero-editor, ¿qué nos faltaba explorar?

Vincular todos los elementos propios de esta época de transición.

Sacar la librería de nuestras instalaciones y abrirnos a catálogos de otras editoriales afines.

Lanzarnos a una nueva aventura reimaginando, reinventando el concepto: La Librería del Ermitaño.

Es decir, después de casi veinte años de labor librera independiente, en que exploramos todas las alternativas existentes, aterrizamos un proyecto de librería de barrio con miras a fortalecer el quehacer librero en toda la República.

Somos parte de la Alianza Internacional de Editores Independientes (AIEI) y, por tanto, de la RedH (Red Hispanohablante). Bregamos por la libertad de expresión y por la Bibliodiversidad. Y compartimos con todos ustedes la dicha de este primer aniversario de nuestra primera librería abierta al público. Librería independiente, librería de barrio, Librería del Ermitaño.

cartel11

 

cartel12

Sigue leyendo

destacada

Ediciones del Ermitaño y la Alianza Internacional de Editores Independientes

Por Alejandro Zenker | 14 julio 2015

Ediciones del Ermitaño, que ya cumple 30 años de existencia, forma parte de la Alianza Internacional de Editores Independientes (AIEI) y, por tanto, de la RedH. En estos días, Guido Indij, de Argentina, fue elegido coordinador de esta red. Por ello le envié una breve síntesis de algunas de nuestras actividades que podrían interesarles a algunos amigos del FB por lo que aquí la reproduzco:

Sigue leyendo

Gustavo Sainz (+)

3 de julio 2015 | Por Benjamin Ayala González

La pérdida de Gustavo Sainz no empezó el día de su muerte (ocurrida el viernes pasado, pero dada hoy a conocer en México por El Universal, citando el Herald Times de Bloomington, ciudad donde dio clases por 19 años, en la Universidad de Indiana). Esa pérdida, en vida, ocurrió cuando fue obligado a desterrarse, al auto exilio, por el episodio de la «gran puta», la cougar (no «primera dama») que originó el Cervantino, y la correspondiente crónica que fuese publicada en la revista de Bellas Artes, de donde fue fulminantemente despedido por J.J. Bremer y el mismísimo Sansho Montenegro.

La partida de Gustavo Sainz trasciende la estrechez de la apreciación de su obra por parte de la crítica, que desde mi punto de vista, nunca superó a la erudición de Gustavo. Una erudición no sólo documentadísima, de lector crítico, de literato en el sentido clásico, sino de visionario, descubridor, open minded. No sólo fue un gran lector, sino un gran editor, un formador de escritores y un excelente consejero-amigo. Y si Obsesivos días circulares, Compadre Lobo y La princesa del Palacio de Hierro aparecen como sus grandes novelas, Gazapo es Gazapo y tengo la primer edición aquí, entre mis tesoros, con un Menelao jocosísimo.

Sus libros largamente descatalogados, constantemente embodegados, no merecían tal suerte. Y le buscó por todos lados para que se reeditaran, algo que afortunadamente ocurrió en sus años finales gracias a los buenos oficios de Alejandro Zenker y Ediciones El Ermitaño. Ojalá se lean nuevamente con asiduidad. Antes de pasar a los fuegos de artificio y el copiadero de Bukowski, sería bueno que se releyera una pluma disciplinada y propositiva, desprejuiciada y fina como la de Sainz.

Conviví con él muchas veces, por fortuna; pude editarle una novela a cuatro manos: «A rienda suelta» con Alma Lilia Joyner Vázquez, que han leído muchísimos de mis alumnos de Bellas Artes y de Chicago. La vez que asistió como padrino de mi Feria del Libro Mexicano y Latino en Chicago en 2008 (14 al 17 de mayo), llegó con su novia Laura en tren desde Bloomington y aceptó gustosísimo que le regaláramos libros que él mismo escogió ad libitum, como debía ser, unas 30 «joyitas», como les llamó. Aquí pongo unas fotos rodeado de jovencitas ardientes, como esa novela, a quienes tenía extasiadas en su lectura, y de su participación en la Feria, en la Universidad de Illinois en Chicago.

Platicamos muchísimo de blues (aparece en las fotos con José Luis García Ledesma de Follaje Blues Band, con quien también presentamos en esa feria «El camino triste de una música: El blues en México y otros textos de blues»); de jazz, de música clásica, y claro, de su queridísimo amigo Pepe (José Agustín), otro de mis padrinos (quien escribió el prólogo de mi primer libro y de ese libro de blues también), y que lidera el linaje de la exquisitez roquero-literaria a la que sé que pertenecemos con Andrés RamírezJesus Ramirez-Bermudez, y el inatrapable Bill Blaky.

Con Sainz, en sus visitas a México en las que estuvo presente la editora Orfa Alarcón platicamos de Revueltas, Arreola, Benítez, Fuentes, Elena Garro, Inés Arredondo, obviamente del cerrojo que Paz le impuso. Sin chismes, como era él, conciso, preciso y macizo. Aunque el proyecto de reeditar todas sus novelas no pudo concretarse con nosotros (Ediciones La Cuadrilla de la Langosta –salvo “A rienda suelta”), afortunada y dignamente sí con Alejandro Zenker. Y pese a que lo estuve buscando muchísimo (para asistir a LéaLA 2015 como autor invitado por la CDMX), ya no pude volverme a reunir con él jamás, algo que lamento muchísimo. No lo encontré por ningún lado…

Si bien Coahuila ha sido un estado de gobernadores corruptísimos, su biblioteca de más de 75 mil libros, 15 mil películas de arte y 30 pinturas, generosamente donadas en vida por Sainz a ese estado, no pudo ser albergada en ningún lugar («por falta de recursos»), y seguramente en Bloomington habrá que visitarla.

Gracias, Gustavo Sainz. Sí, ahí están tus libros, pero le hiciste falta a este país por mucho tiempo…

ben1 ben2 ben3 ben4 ben5 ben6 ben7 ben8 ben9 ben10 ben11 ben12

Esta entrada fue originalmente publicada en el muro de Facebook de Benjamin Ayala González.